La gran carrera

Una liebre y una tortuga compiten por llegar a la cima de una colina. Mientras la liebre se distrae y se duerme, la tortuga sigue avanzando sin detenerse y gana la carrera.

En esta historia con moraleja, una liebre desafía a una tortuga a correr hasta la cima de una colina. La liebre avanza rápido, pero se entretiene por el camino, descansa bajo un árbol y termina quedándose dormida. Mientras tanto, la tortuga sigue caminando despacio pero sin parar. Al despertar, la liebre corre de nuevo, pero descubre que la tortuga ya ha llegado a la cima. Un cuento sencillo sobre la constancia y la importancia de no confiarse.

«¡Corramos hasta la cima de la colina!», dijo la liebre. «¡El primero en llegar gana!»

La liebre saltaba rápidamente, charlando, pero la tortuga se movía despacio.

La liebre corrió adelante y se escondió detrás de un árbol, observando cómo la tortuga caminaba lentamente.

La tortuga no se detuvo ni habló con nadie. Siguió moviéndose constantemente mientras la liebre observaba.

La liebre vio hojas verdes y escuchó a los pájaros cantar. Se sintió feliz.

Mordisqueó hierba fresca y descansó bajo una rama de árbol. Lentamente, comenzó a sentir sueño.

La liebre cerró los ojos y se quedó dormida a la fresca sombra.

Llegó la tarde, y el tiempo pasó. La hierba susurraba en el viento.

La liebre se despertó de repente. Saltó y corrió hacia la cima de la colina.

En la cima, la liebre vio que la tortuga ya estaba allí. '¡Oh no!', dijo. '¡Me dormí y perdí la carrera!'

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